Buscando la silla

Como cada seis años, ha iniciado una carrera que termina con la separación del pueblo y la distinción partidista muy común en los países subdesarrollados como el nuestro. En la búsqueda del poder las buenas intenciones se ocultan tras medios poco éticos y completamente ajenos al bienestar común.

México, hundido en la pobreza, con un retraso económico, político y social -comparable con los estados del Caribe-, sufre saqueos continuos en todos los niveles y en todos los ámbitos: desde la sobre explotación laboral hasta los altísimos salarios que reciben los funcionarios públicos. Aún con esto, el pueblo vive con la esperanza de un cambio y una mejor calidad de vida, pero no sabe que para alcanzar tales cosas, tiene que participar en el cambio y comenzar a ser una sociedad participativa, quitándole el poder al Poder.

La Banda Presidencial no es un objetivo sólo de los candidatos, sabido por muchos es que detrás hay grupos de interés que depositan sus recursos para lograr sentar “al gallo”. 2012 se caracterizará por el manejo de la población con los medios de comunicación y con el veto de las redes sociales, pues es ahí donde se están maquinando las verdades “verdaderas”. Tras el miedo de las corporaciones políticas por ser develadas sus intenciones, así sus actuaciones y su trabajo, los mexicanos seremos víctimas de la mordaza y actos que atentarán contra la libertad de expresión. Hoy México, de a poco, está despertando del letargo en el que estaba inmerso, los jóvenes -por inercia- se están volviendo participativos e informativos, con un panorama más amplio para decidir y por supuesto para compartir el conocimiento y crear una conciencia social distinta a lo que hace 10 años existía.

Hoy hay tres fuerzas políticas que sobresalen y representan los ideales de la población -los cuales existen en los partidarios, más no en los representantes, los cuales son hienas, animales de carroña que roen cualquier muestra de poder- y en ellas se depositará el sufragio de un México que elige no al mejor, sino al menos peor, un pueblo carente de democracia, necesitado de educación, urgido de desarrollo.

Sea quien sea, los Mexicanos tenemos la obligación moral de verdaderamente participar en las decisiones de gobierno y por fin decidir por y para nosotros, arrebatarles el poder a los falsos representantes -parásitos del erario- y construir un nuevo México, con una ideología distinta, orientada al bien común.

Es tiempo de que la Silla regrese a nosotros y cimentar las bases para una nueva forma de gobernar. Hoy en día, la clase política “cree” estar sobre la población, siendo ellos empleados de nosotros. Ocupar un cargo público debe y deberá ser un verdadero servicio público, el cual se busque para cumplir con el compromiso moral de haber nacido en este País, los altos sueldos deben ser erradicados y convertir a los funcionarios en empleados del Estado y no en sus dueños.

Nuestra época, rodeada de revoluciones en medio oriente, es la ideal para sacar a la clase política que desde la revolución mexicana ha gobernado en nuestro País. No utilicemos la verde sólo en los partidos de una mediocre selección, es tiempo de usarla en el día a día en la persecución de un México mejor: juguemos todos en el mismo equipo.

El cambio está en nosotros.

Alex Páramo


México se debe volver Mexicano

Es realmente vergonzoso ver cómo puede la tiranía triunfar en un país tan noble como México, cuya inocencia se observa en lo instintivo de sus albures, en lo sarcástico de sus críticas… en su inmadura gente.

Engañados y manipulados, una vez más, por una clase política eterna y un titiritero de orden nacional que transmite en pantallas, no más que, estupidez y falso entretenimiento que arrojan en cada segundo una roca a la inteligencia humana, golpes bajos a la cultura y de a poco, mutilan la historia de México haciéndonos creer que “en las derrotas, el País ha salido victorioso” -me refiero a la Independencia y a la Revolución, guerras perdidas siendo los vencedores de la misma escuela de los políticos que en ese tiempo poseían el poder-.

Hoy no cambian mucho las cosas, demasiado se ha hablado de por qué triunfo el dinosaurio, de cómo debió actuar la oposición y muchas cosas que caen en el pretérito pluscuamperfecto, cuyo sentido se anula en su misma conjugación.

México y el desarrollo, están perdiendo esta carrera por la manera de hacer política de quienes encabezan los movimientos. Cual efecto mariposa, la actitud y el cambio se deben sembrar en la sociedad, jamás mostrar: el Mexicano es un niño que de a poco camina sorprendiéndose con lo desconocido, la televisión y el falso entretenimiento son la escuela de muchos. Es tiempo de cambiar de dirección y comenzar a sembrar la esperanza, pero hacerlo de verdad.

La política y los políticos actuales han trabajado siempre de arriba hacia abajo, esperando que la base tome los principios que los de arriba quieren -resulta ilógico tan sólo pensar que puedes construir un edificio desde la punta- y jamás se han preocupado en convertirse en los cimientos del cambio. La parte fundamental de una construcción es el lecho rocoso y el sostén son los pilares, el primero es la sociedad, el segundo la ideología.

Es tiempo de trabajar en y con la gente, escucharla, acercarse a ella, hacernos parte del lecho rocoso que construirá un nuevo México. Es increíble ver que en los municipios pequeños se elige a los Representantes según su reputación y no por el color de partido; en este punto los colores no importan y es aquí donde debemos hacer que lo hagan. Construyendo una base ideológica, de a poco, se diluirá la hegemonía tradicional neoliberalista que ha imperado durante los últimos 100 años, no por aceptación sino por costumbre.

Es necesario fumigar con esperanza y realidad nuestros cultivos de cambio, e insertar a los agentes que cumplan con el aleteo de la mariposa para esperar el efecto deseado. No es una tarea fácil, pues desde este fin de semana conocimos que la tiranía triunfa con la minoría que sigue esperando un cambio, pues el resto está harto de comer discursos de ilusiones.

México necesita un cambio, pero el cambio no está en los políticos ni en sus políticas, el cambio está en la gente. Es momento de mostrar la luz de la verdad, de develar los panoramas ocultos, desmentir a la historia y escribir una nueva… Es la época en que México se debe volver Mexicano.

Alex Páramo


De Puebla, Poesías y Mexicanos…

Camino por las calles Poblanas buscando una respuesta a todas las preguntas que no me he formulado, no es difícil soñar cuando estoy despierto pues cuando duermo vivo la realidad que anhelo. Un político, disfrazado de periodista y con título de poeta me hace voltear a ver el rostro de las personas, encuentro un cotidiano escepticismo ante las decisiones de gobierno.

Buscando miradas, me vigila la pobreza, me atrae, me invita a conocerla, pero no cedo. Un México que de manos de un deportista comienza a gritar ¡Miedo No!, despierta una chispa que instantaneamente se ceba, pues la pólvora aun no está lista, está mojada con traición, ha sido violada.

Continúo en el andar y noto mi falta de sombra, pues la existencia requiere relevancia y para ello debe haber referencia. No hay cómo darle brillo a la hermosa gente de esta tierra, pues ella misma no desea, no lo busca, no lo entiende. Aun cuando se pide un cambio, no se sabe De Qué.

Regalando la confianza, el pueblo se ha entregado a la esperanza, no por miedo, no por causa sino por no quedarse en la añoranza. No soy quien para decir, de que manera hemos de vivir, pero hoy es tiempo de decidir cómo tu quieres existir. En las rimas de este ensayo se esconde mi pensar, pues espero que sea escuchado lo que un idealista ha delirado.

Soy un Mexicano común, que sabe que el cambio está en uno y no en los muchos que nos intentan dirigir. ¿Quién sabe más que es lo mejor para mí, sino el tipo que observa su reflejo? Hoy más que nunca estoy convencido de la ineficiencia institucional, es momento de reorganizarnos, de armar un nuevo México, pero de abajo hacia arriba y no al revés -date cuenta, no ha funcionado-.

La Polaca actual -no se puede llamar política, sería un crimen a la definición- ha intentado solucionar problemas que no conoce; analiza, discute y legisla sobre lo que no vive, entonces, ¿qué podemos esperar?… Nada.

Hay una fábula que se usa mucho para describir al Mexicano y menciona a unos cangrejos: ¿en qué momento llega una tortuga a ayudarlos?… La solución está en nosotros, en nadie más. Andrés Manuel López Obrador ha mencionado en múltiples ocasiones un cambio de actitud, una nueva corriente de pensamiento -quizá él se ha equivocado en decisiones de gobierno, pero en esto ha sido acertado- que debemos adoptar para darle la vuelta a la moneda y despertar al charro que se encuentra sentado y ebrio en la banqueta de la cantina, es tiempo de levantarnos el sombrero que oculta la mirada y darnos cuenta de que si podemos y no porque alguien nos ayude, sino porque tenemos la capacidad… tenemos huevos.

México camina a la orilla del abismo de una crisis social sin precedentes, brinquemos a los firme: seamos Mexicanos.

Alex Páramo


Acarreados.

Parece que la nota de los #AcarreadosDeEruviel ha dado de que hablar en los medios mexicanos, las redes sociales, blogs, páginas de videos, diarios independientes y a toda la gente que se dedica a conocer e informar.

Pero esto no es algo nuevo, es totalmente común tomar a los menos favorecidos y “acarrearlos” a los mítines para hacer montón y jugar con la apreciación de las personas. Esto se ve en campañas donde los medios estarán presentes y la fotografía jugará un papel importante; pero ¡oh! redes sociales y nuevas tecnologías de información, gracias a ustedes la moneda cayó de canto y se están viendo las dos caras de la sucia Polaca Mexicana.

Estamos llegando a un punto donde cada vez es más difícil engañar a las masas, pues hay gente preocupada en dar a conocer lo que en realidad pasa en México y no sólo lo que Televisa y TvAzteca quieren transmitir. Hasta cierto punto, era una evolución natural, quizá no planeada para estos tiempos pero al final las nuevas tecnologías y el acceso a la información nos están dando esa Libertad de Expresión tan anhelada en toda la historia humana.

Los #AcarreadosDeEruviel no sólo muestran al pueblo siendo violado, sino que nos desnudan la farsa de las campañas políticas. Cabe hacer mención que esto no sólo es del Tricolor, pues todos los partidos tienen prácticas similares y los responsables directos son los operadores políticos, quienes son el contacto directo entre El Picudo y La Gente.

Cuántas veces en el Istmo de Tehuantepec no se han visto camiones de la línea SUR acarreando gente de los lugares más recónditos de Oaxaca. Y es a todos niveles: presidencias municipales, diputaciones, gobiernos estatales, etc., los políticos aprovechan y alimentan la primicia de Pueblo Pobre y Gobierno Rico.

Pero los Acarrados no son los que se suben a los camiones… los Acarreados son los que se tragan las ideas.

Alex Páramo



El país de las caricaturas.

Haber nacido Mexicano es de por sí una broma, todo es una completa negación a la realidad.

Tratamos de ocultar la verdad con una sonrisa fingida que sale de lo más hondo de nuestro ser. Al burlarnos de los hechos, sólo asimilamos el suceso mas no damos solución a lo ocurrido, simplemente lo dejamos pasar y reímos, caricaturizamos el presente.

No es extraño ser de los pueblos más felices, pues no ponemos barreras a nuestra felicidad con las dificultades cotidianas. Vivimos vidas paralelas que fungen como escape la una de la otra. Utilizamos máscaras que dan sonrisa a un rostro demacrado por la historia y por los abusos históricos de los gobernantes. El Mexicano conoce la solución a los problemas de fondo, pero no actúa. Es fácil ver en la vida política como todos conocen la representación de la corrupción, pero por pura novela televisiva la mantienen en el poder -sobresalta un “ya qué, de todos modos todos son iguales”-, y no hay manera de que el país de las caricaturas progrese, al contrario se sigue riendo de sí mismo.

Quitarle la sonrisa a la máscara y ponérsela al hombre requiere de gran esfuerzo, máxime porque éste no cree en sus capacidades luego todo se vuelve un imposible. La misma risa no permite ver la luz del cambio porque siempre se busca en los alrededores, cuando el cambio está en él mismo. Al burlarnos con un antifaz, lo que hacemos es reflejar la burla y la pena que sentimos por nosotros mismos, por el infortunio de no estar en una situación mejor o diferente.

Reímos, con pena ajena, de las tragedias, pues creemos que el hecho de no estar involucrados no nos afecta en lo absoluto y la máscara se defiende, oculta al ser y otorga alegría en lugar de lágrimas, niega afirmaciones que emulan axiomas, trata con lo evidente.

El triunfo tampoco es razón para estar satisfecho, aún hay risas que denotan la envidia, la extraen, la muestran desnuda y en su más puro ser -acaso envidia de la buena, al fin envidia-.

Al ser una caricatura, el Mexicano, no vive en su mundo pues se imagina en un sitio distinto donde todo es perfecto y completamente distinto a lo real. Ahí encuentra un refugio ante la cobardía de asumir su responsabilidad ante los hechos que afectan su ser, pues simplemente deja pasar todo sin darse cuenta de que el estar mejor depende sólo de él.

Ahora, ¿cómo dejar de ser una caricatura? Es algo prácticamente imposible pues la idiosincrasia, la cultura y toda nuestra educación nos obliga a continuar con nuestro destino. Lo que tenemos que hacer es aceptar y darnos cuenta de lo que está sucediendo, comenzar a cambiar, tomar el papel que nos corresponde y darle la vuelta a la página… lo que tenemos que hacer es sencillo, sólo hay que quitarnos la máscara.

Alex Páramo



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